La hipnosis terapéutica

Bajo hipnosis, nos encontramos en un estado de concentración y receptividad muy adecuado para el trabajo terapéutico. La persona hipnotizada se halla en un estado de gran concentración; no está dormida, sino despierta y mantiene intacta la voluntad, conservando, en todo momento, la conciencia.

El hipnotizado nunca aceptará ninguna sugestión que vaya en contra de sus intereses, ya que si esto se intentara, la persona saldría automáticamente del trance. 

La hipnosis no es peligrosa, siempre y cuando sea realizada por una persona cualificada. El hipnólogo simplemente aplica unas técnicas que llevan al inducido hasta el estado hipnótico. Ello sucede progresivamente, pasando primero por un estado de trance superficial, o estado letárgico (en el que se relaja la musculatura del cuerpo en general); posteriormente, se llega al estado de rigidez o trance medio (cuando la persona se relaja más y su cuerpo se abandona) y, finalmente, el trance más profundo que correspondería al estado sonámbulo en el que el individuo es capaz de abrir los ojos sin salir del sueño hipnótico.

La hipnosis es una intervención terapéutica valiosa en el tratamiento de una amplia variedad de problemas psicológicos y médicos, que tienen su origen en la programación mental.

La hipnosis es una técnica segura y sana, que permite lograr estados de conciencia alterados de forma deliberada y dirigir la atención a metas específicas y beneficiosas.

La hipnosis permite acceder al inconsciente a través de la inhibición de la consciencia. La hipnosis es un estado natural que se provoca de forma artificial, en definitiva, una técnica con la que se consigue un estado psico-fisiológico diferente del estado de vigilia normal.

La eficacia de la hipnosis está bien establecida en diversas aplicaciones clínicas y médicas. A través de la hipnosis se puede prestar una gran ayuda, buscando el porqué de distintas dolencias, y programando nuevas formas de conducta más positivas, que resuelvan muchos de los traumas psicosomáticos.

Con hipnosis son tratables cualesquiera de las enfermedades llamadas psicógenas o psicosomáticas, es decir, las que tienen un origen en un conflicto emocional o psíquico: depresión autoestima, bloqueos emocionales, estrés postraumático, obsesiones, miedos y fobias, duelo patológico, problemas sexuales...

También sirve la hipnosis como apoyo y tratamiento complementario a diversos problemas: dermatológicos, digestivos, post-operatorios; alergias, asma, dolores diversos, hipertensión, etc.

En el campo de las adicciones, la hipnosis es de un éxito notorio para dejar el tabaco, así como para tratar ludopatías, drogadicción o alcoholismo.

La hipnosis es también una gran herramienta para trabajar trastornos de la alimentación como anorexia, bulimia o sobrepeso.

Uno de las aplicaciones más interesantes de esta técnica es la llamada hipnosis regresiva, que consiste en "llevar" hacia atrás en el tiempo a una persona, para que reviva o recuerde hechos de su pasado. Incluso podemos llegar hasta un estadío pre-natal o intra-uterino.

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